Es una condición del neurodesarrollo. Implica un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad–impulsividad que no se explica solo por la edad, aparece desde el desarrollo y produce dificultades reales en más de un ámbito de la vida.
Son anclas clínicas, no una fórmula de autodiagnóstico. El profesional también considera edad de inicio, desarrollo, historia, informantes y diagnósticos alternativos.